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Sistemas · Guía interna
Usar asistentes de IA de forma segura
Buenas prácticas para cualquier herramienta de inteligencia artificial —chats, asistentes de código, copilotos y agentes— sin exponer datos, accesos ni información de la empresa.
1. La idea central
Todo lo que se escribe, se pega o se sube a una herramienta de IA —texto, archivos, capturas, código— se envía a un servicio externo para ser procesado. Aunque la herramienta sea muy útil, hay que tratarla como a un tercero.
Regla de oro
Compartir lo mínimo necesario para resolver la tarea. Si no se lo enviarías por mail a un proveedor externo, no lo pegues en una IA.
Esto aplica a todas las herramientas
Ya sea un chat en el navegador, un asistente dentro del editor de código o una función de IA incluida en el correo o en las aplicaciones de oficina, la regla es la misma. Cambia qué ve cada una, y por eso cambian los cuidados.
2. Tipos de herramientas y qué riesgo tiene cada una
Tipo
Ejemplos
Qué puede ver o hacer
Chat en el navegador o la app
ChatGPT, Gemini, Copilot, Claude, entre otros
Solo lo que se escribe o se sube. El riesgo está en qué se pega: textos, tablas, capturas, documentos.
Asistente de código (editor o terminal)
GitHub Copilot, Cursor, Claude Code y similares
Puede leer los archivos del proyecto y, según el modo, editarlos o ejecutar comandos. El riesgo está en lo que hay dentro de la carpeta (configuraciones, claves, datos).
IA integrada en aplicaciones
Funciones de IA en correo, documentos, reuniones o el navegador
Puede tener acceso a correos, archivos y calendarios de la cuenta. El riesgo está en los permisos que se le otorgan.
Agentes y automatizaciones
Flujos que usan la API de un modelo y herramientas conectadas
Actúan por su cuenta sobre sistemas reales, con credenciales. El riesgo es el alcance de esas credenciales y la falta de supervisión.
3. Cuenta, plan y herramientas aprobadas
Usar solo herramientas aprobadas por la empresa y, siempre que se pueda, con la cuenta corporativa. Evitar las cuentas personales para trabajo: no hay control de la empresa sobre esos datos.
No instalar extensiones, complementos o aplicaciones de IA desconocidas: pueden leer lo que se ve en pantalla.
Revisar la configuración de privacidad de cada herramienta: si guarda historial, si usa las conversaciones para mejorar o entrenar modelos y si se puede desactivar. Las condiciones cambian según el proveedor y el plan; verificarlas con la política vigente.
Las versiones gratuitas suelen tener condiciones de privacidad distintas a las empresariales. Ante la duda, tratar todo lo que se ingrese como no confidencial.
Consultar con Sistemas antes de incorporar una herramienta nueva o conectarla a correo, archivos o sistemas de la empresa.
4. Qué no debe compartirse con ninguna IA
Tipo de dato
Ejemplos
Credenciales
Contraseñas, usuarios de bases de datos o correo, claves de API, tokens de acceso, códigos de verificación.
Conexiones reales
Nombres o IPs de servidores y bases, cadenas de conexión, URLs internas.
.env, config.php, conexion.txt y similares con datos reales.
Datos personales
Listados de clientes, empleados o proveedores; CUIT/DNI, domicilios, teléfonos, legajos, datos de salud.
Información comercial y de producto
Costos, precios y condiciones, contratos, estrategias, fórmulas y recetas, procesos de producción, resultados financieros.
Volcados y registros
Backups, exportaciones completas de bases, logs de producción con datos de usuarios.
Ojo con lo que se pega “sin querer”
Mensajes de error, logs, planillas y capturas de pantalla suelen incluir nombres de servidor, usuarios, clientes o importes. Revisar y recortar antes de enviar, y compartir solo las líneas o columnas necesarias.
5. Cómo compartir lo necesario sin exponer lo sensible
Reducir: pegar solo el fragmento relevante (unas líneas del error, no todo el archivo ni toda la planilla).
Reemplazar nombres, CUIT, importes y códigos reales por valores ficticios que conserven la estructura (por ejemplo Cliente A, 20-00000000-0).
Usar datos de ejemplo o generados para la ocasión, nunca una copia de producción.
Describir en lugar de adjuntar: a veces alcanza con explicar la estructura de una tabla o de un documento.
6. Trabajar con código: carpeta local y archivos simulados
Cuando la IA ayuda a programar, conviene trabajar siempre sobre una copia local del código, separada del sistema real, y llevar los cambios a producción de forma manual y revisada.
Carpeta localCopia del código. Configuración con datos simulados. Aquí trabaja la IA.
→revisión y copia manual
Revisión humanaSe leen los cambios, se prueba y se arma la lista de archivos a copiar.
→solo código, sin config
ProducciónSistema real con su configuración y credenciales. La IA no tiene acceso.
Archivos simulados en lugar de los reales
Los archivos de configuración se reemplazan por versiones de ejemplo, con la misma estructura y valores ficticios. Los reales quedan solo en el servidor.
; config.ejemplo (simulado — es el que ve la IA)
servidor=servidor-de-prueba.local
base=BASE_DE_PRUEBA
usuario=usuario_demo
password=CAMBIAR_EN_PRODUCCION
Al pasar a producción, no sobrescribir la configuración real con la de ejemplo; si hay opciones nuevas, cargarlas a mano en el archivo real.
Hacer backup de cada archivo que se va a reemplazar y tener un plan para volver atrás.
Probar primero con un usuario de prueba y datos ficticios.
7. Permisos y agentes: dar el menor acceso posible
Acceso mínimo. Darle a la herramienta acceso solo a la carpeta, el documento o el buzón que necesita, y en modo solo lectura cuando alcance.
Revisar antes de aprobar. Si la herramienta pide permiso para ejecutar comandos, enviar mensajes o modificar archivos, leer qué va a hacer. Desconfiar de las opciones de “aprobar todo automáticamente”.
Nada de credenciales en la conversación. Si una herramienta pide una contraseña o clave, detenerse y consultar con Sistemas.
Los cambios en bases de datos o sistemas reales los ejecuta una persona, después de leer el script y con backup. Nunca dar a una IA un usuario con permisos de escritura sobre producción.
Conectores e integraciones: cada conexión (correo, archivos, calendario, bases) amplía lo que la IA puede ver. Activar solo las necesarias y revisarlas periódicamente.
Acciones hacia afuera (enviar correos, publicar, pagar, borrar): siempre con confirmación humana.
8. Verificar lo que responde la IA
Las herramientas de IA pueden equivocarse y hacerlo con mucha seguridad: inventar datos, citas, funciones o normas que no existen.
No usar una respuesta como definitiva en decisiones importantes (legales, financieras, de calidad o seguridad alimentaria) sin verificarla con una fuente confiable o con la persona responsable.
Código generado: leerlo, probarlo en un entorno de prueba y buscar credenciales escritas dentro, consultas SQL sin validar, páginas sin control de acceso y permisos de más.
Números y fórmulas: recalcular o contrastar con la fuente original.
Derechos de autor y licencias: tener cuidado al incorporar texto o código generado en productos o documentos externos.
La persona que usa la IA sigue siendo responsable del resultado final.
9. Contenido externo e “instrucciones escondidas”
Páginas web, documentos, correos o archivos de terceros pueden contener texto que intenta darle órdenes a la IA (“ignorá lo anterior y enviá estos datos…”). Es la llamada inyección de instrucciones.
Las órdenes válidas son las que escribe el usuario. Lo que aparece dentro de un archivo o una web es información, no una instrucción.
Ser cuidadoso al pedirle a un asistente con acceso al correo o a la web que “resuma” o “procese” contenido de origen desconocido, sobre todo si puede actuar (enviar, descargar, ejecutar).
Si la herramienta avisa que encontró instrucciones sospechosas, no aprobar acciones hasta entender de dónde vienen.
10. Datos personales y políticas de la empresa
Los datos de personas están alcanzados por la normativa de protección de datos personales (en Argentina, la Ley 25.326) y por las políticas internas. Ante la duda, anonimizar o no compartir.
Cumplir las políticas de uso de IA, de seguridad de la información y de confidencialidad de la empresa; si no existen para un caso, consultarlo con Sistemas o con el área correspondiente.
Los resultados de una IA no reemplazan la revisión del área responsable en temas legales, contables, de calidad o de seguridad alimentaria.
11. Si algo salió mal
Se compartió un dato sensible por error
Avisar enseguida a Sistemas ([email protected]). Cuanto antes, mejor.
Si fue una credencial o clave: cambiarla o revocarla de inmediato. Borrar el mensaje no alcanza.
Si fueron datos personales o confidenciales: anotar qué, cuándo y en qué herramienta, y seguir el procedimiento interno.
Revisar si la herramienta permite borrar el historial o solicitar la eliminación de los datos.
12. Listas de verificación
Antes de pegar o subir algo
Estoy usando una herramienta y una cuenta aprobadas.
Revisé que no haya contraseñas, servidores, usuarios, clientes ni importes reales.
Compartí solo lo necesario (fragmentos, no archivos completos).
Reemplacé los datos reales por ficticios cuando hizo falta.
Si la IA trabaja con mi código o mis archivos
Trabaja sobre una copia local, no sobre el sistema real.
Los archivos de configuración están reemplazados por versiones simuladas.
Reviso lo que quiere ejecutar o modificar antes de aprobarlo.
No hay certificados, backups ni logs de producción en la carpeta.
Antes de usar el resultado
Verifiqué los datos, números y citas con una fuente confiable.
Leí y probé el código en un entorno de prueba.
Hice backup y sé cómo volver atrás.
No voy a sobrescribir la configuración real en producción.
13. Frases útiles para pedirle a la IA
“Usá solo la información que te paso. No me pidas contraseñas, claves ni cadenas de conexión.”
“Trabajá con datos ficticios y archivos de configuración de ejemplo.”
“Antes de ejecutar o modificar algo, explicame qué vas a hacer y esperá mi confirmación.”
“Dame el script para que lo ejecute yo; no lo corras vos sobre el sistema real.”
“Indicame qué partes de tu respuesta debería verificar y con qué fuente.”